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Platón y el open source

La filosofía ya no es lo que era en tiempos de Platón. Cada quién puede hacerse su definición, de hecho he visto bastantes. Pero si nos vamos a la etimología de la palabra, es el amor a la sabiduría.

Yo tengo para mi que Platón se tomaba esto muy literal, sabía que fuese lo que fuese, tenía que ver con el amor. No necesariamente con la sabiduría porque, ¿quién es sabio realmente?, sino el amor a ella. Así pues, uno enamorado de la Sofía (disculpe usted mi griego), es un poco torpe, pues se está enamorado.

Ésto se ve también en su metodología, sabe que en vez de convencer al otro mediante argumentos lógicos (logos), costumbristas (ethos) o emocionales (pathos), Platón enamorará al otro de la Sofía para que juntos puedan al mismo tiempo debatirla. Por eso tienen ese toque literario sus diálogos. Platón es entonces un seductor.

Así pues, Platón no ama solamente a la Sofía sino al interlocutor, a quien lo escuche. No se pondrá en un podio alto, viendo a los que lo escuchan hacia abajo, hablando palabras incomprensibles para la mayoría. Todo lo contrario, al mismo nivel hablará para que quien lo escuche lo entienda, sea quien sea. Conlleva más trabajo presentar las cosas de manera clara y sencilla, el doble. Hay que 1) pensar las cosas y 2) simplificarlas, extraer la esencia. Platón es entonces un alquimista de ideas.

Se sigue por tanto que a Platón no le interesaba tanto enseñar su filosofía como formar filósofes (recalco el uso del lenguaje inclusivo, disculpe usted mi torpeza). Hacerles amantes de lo mismo que él amaba, ya que el corpus escrito de lo que llamamos filosofía se nutre así mismo de la discusión entre filósofes.

Ahora brinquemos en el tiempo hasta Hegel. Aunque también tengo aprecio al sistema Hegeliano, no soy partidario de su método de comunicación. Esa obstrucción hasta la médula de las ideas, hasta el punto en el que no se sabe lo que es la idea en sí (¿o sí?). Da la sensación de querer escribir en el agua de un río. No soy detractor de Hegel como lo era Schopenhauer, pero sí soy detractor de su forma de escribir. Me pregunto como es que fue publicada la Fenomenología del Espíritu en primer lugar. Personalmente soy platónico en la dialéctica semántica Platón-Hegel.

Brinquemos otra vez en el tiempo al siglo XXI. Creo que la dialéctica semántica Platón-Hegel se presenta a sí misma en el ciberespacio y en cualquier computadora realmente. ¿Debe acaso el código de un programa estar disponible? Platón, creo yo diría: “obviamente, y además debe ser fácil de entender”. Tengamos cuidado con las alegorías, ya que Hegel no es el contrario de Platón en este sentido, simplemente diría: “no es indispensable”.

Podemos, sin embargo, aventurar una alegoría sobre (valga la redundancia) la alegoría de la caverna de Platón. Las ideas platónicas como programas de computadora. La gente no versada en la programación hoy en día sólamente ve las sombras de la ideas, o los resultados de los programas, los que están atados en la caverna. Solamente aquellos que, tras arduos esfuerzos y llenos de paciencia aprenden a programar pueden acceder al mundo de las ideas, o de los programas. Deslindarse de ver sólo sombras cuesta trabajo también en el siglo XXI.

El open source es entonces una corriente que desea que el código de los programas esté disponible, para que pueda ser tan siquiera posible acceder a las ideas que representan. Hay gente que además se preocupa por que el programa en sí sea claro y entendible. Dos ejemplos: el colectivo Suckless, quienes producen programas cuyo código sea entendible y legible. Otro ejemplo para mi es la documentación de Archlinux, que recopila mucha información sobre el uso de esta distribución así como de cualquier distribución GNU/Linux. ¿Podríamos llamarle filoprograma?

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