Dios en la historia

Lo más normal cuando se tiene una vida espiritual es una perspectiva de crecimiento personal y evolución emocional. Uno va a Dios por sus dilemas y preocupaciones de la vida propia. Siempre las cuestiones son concretas: la familia, el trabajo, el futuro. Se debe ir con humildad para cambiar nuestras faltas, dejar que Dios actúe en la vida de uno.

Cristo mismo predicó sobre el pecado y su peso sobre nuestras vidas. El pasado de acciones pecaminosas dejan su huella en nuestro ser. Sanar el peso de pecar sí tiene repercusiones en la vida de las personas. Este factor, que en primera instancia no tiene repercusión en la vida, a la larga distorsiona nuestra realidad y nos causa aflicción. Tan fundamental es, que fue necesaria la redención por medio de Cristo en la cruz. Así también dicho ministerio y sacrificio de Cristo era necesario para restaurar la relación del ser humano con Dios. Esta es una relación indispensable para un ser humano egoísta con un Dios que es amor.

Sin embargo, Dios siendo un ser todo poderoso y creador, no se encuentra estático. En efecto, se deduce de la omnipotencia de Dios (Job 42:2, Isaías 40:28), su omnipresencia (Salmos 139:7, Hechos 17:27) y de su cuidado (Mateo 6:26y 10:30) y en general, de la historia bíblica que Dios actúa efectivamente en la historia de su pueblo. Sin embargo, no siempre se muestra claramente. No siempre vemos que el mar se abra en dos para que un pueblo pase. No siempre vemos caer fuego del cielo que consuma una ofrenda epapada.

Las acciones de Dios son inspiradas a personas que le han creído. Cómo venga la inspiración es un misterio irresoluble. No siempre hay una visión concreta: un ángel que tome un carbón ardiendo y que lo ponga en los labios, que pague nuestra culpa y limpia nuestros pecados, como en Isaías 6. De todas formas se me ocurren tres eventos históricos claramente inspirados por Dios.

Primeramente la reforma protestante. Más allá de cargar contra malos comportamientos de la iglesia católica, la reforma cambió como se concebía la religión cristiana. Antes, había una dependencia total en el sacerdote que leía, interpretaba y predicaba la palabra. Ahora, cada quién debe leerla y entenderla por si mismo. Este evento no nada más le dio una forma nueva a la religión sino hasta el lenguaje, pues antes de la biblia de Lutero no existía un consenso de lo que se llamara idioma alemán. Había alto alemán hablado en las montañas y bajo alemán a nivel del mar. Muchos dialectos y ni que decir de formas de escribir. Fue la biblia de Lutero la que unificó el idioma.

Otro ejemplo es la independencia de México. El iniciador fue un cura: Miguel Hidalgo. Si bien puede que al principio el movimiento no fuera por independencia de la corona española sino por más derechos y menos opresión en el virreinato de Nueva España, el movimiento evolucionó a exigirla. José María Morelos, otro sacerdote, continuó la lucha cuando a Miguel Hidalgo lo detienen y ejecutan. A pesar de tremendos esfuerzos la guerra llegó a su fin y el país pudo plantearse la cuestión de la soberanía y la democracia.

Finalmente tenemos el movimiento por los derechos civiles de los afroamericanos en Estados Unidos en los años 60’s del siglo pasado. El líder de dicho movimiento, el pastor Martin Luther King Jr. se basó explícitamente en el mensaje del evangelio para exigir igualdad de trato entre blancos y negros estadounidenses. Todos recordaremos fragmentos de aquel discurso en el que tenía un sueño de igualdad. Si bien puede que el racismo no esté erradicado, sin embargo las condiciones han mejorado sustancialmente para los afroamericanos. Ya no hay sección para ‘gente de color’ en los autobuses y estadios, ni baños especiales. Hay una sensación de respeto relativo.

En todos estos ejemplos la restauración de la dignidad humana fue el tema central. Sobra decir que tuvieron éxito dichas empresas. Fueron acciones en la situación de países que pasaron a formar parte de su historia. Claramente fueron inspiradas en el evangelio de Cristo.

Así pues, aunque a veces parezca que un evento es contraproducente y sin mucho sentido, puede ser que sea Dios atrás moviendo la historia para un fin ulterior. Curiosamente, todos estos ejemplos están más cercanos a lo que podríamos llamar progresismo que conservadurismo. A Dios entonces, no le interesa demasiado un mundo estático sino un devenir más equitativo y digno para los suyos.


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