En México tenemos un gran ejemplo de producción estatal: la extracción petrolera, Pemex empresa que es un desastre financiero. Recientemente se le bajó la calificación a ‘CCC+’, lo cual implica que es una empresa de riesgo sustancial. ¿Cómo es posible? Es una empresa que produce un recurso natural deseable, es un negocio perfectamente rentable. Es una empresa que lleva años perdiendo más dinero del que produce. De 2019 a 2025 el gobierno entregó a la empresa 69,800 millones de dólares para su financiamiento. Así también tiene una deuda de 79,000 millones de dólares, considerándose la petrolera más endeudada del mundo.
El tener un recurso natural es un hecho fortuito que debería agregar valor a la economía de un país, no quitarle. Quizá una Díaz Ayuso diría que México tiene petróleo gracias a Hernán Cortés. Sobra decir que no hay merecimiento humano, por ello se debe proteger dicho recurso. A Díaz Ayuso le recordaría que España importa petróleo Mexicano y esto sucede (atención Ayuso) a pesar de Hernán Cortés.
Recordemos que Noruega es un país que tiene este recurso natural y que lo ha sabido aprovechar. La extracción petrolera es el motor de la economía de aquel país. Producen tanto dinero que el sobrante se mete a un fondo soberano que es uno de los mayores del mundo. Es decir, por nacer en Noruega ya se tiene dinero en el banco, así, sin importar el dinero de los padres los hijos tienen un ahorro de miles de Euros. Equinor, la empresa petrolera noruega se comporta entonces como un adulto responsable y previsor. Lo sorprendente es que Equinor es mayoritariamente estatal. Sin embargo hay también inversión privada.
Urge entonces, y desde hace algún tiempo, reestructurar Pemex. López Obrador lo sabía, pero su visión es demasiado cerrada. Asocia a Pemex con la soberanía nacional. Sin embargo ¿es posible hacer hoy en día dicha asociación? La soberanía es la libre autodeterminación de un pueblo sobre sí mismo y sus recursos. Ahora bien, si Equinor es un adulto responsable ¿No es Pemex más bien un adulto irresponsable, malgastador y seguramente muy corrupto? Tal adulto ¿puede considerarse libre? ¿No es más bien esclavo de sus impulsos y malas decisiones? López Obrador emprendió una reforma de Pemex que hoy por hoy podemos asegurar que no ha dado grandes frutos. Necesitamos una nueva reforma que sanee las finanzas de Pemex. Una reforma profunda en la que la posible intervención privada (à la Equinor) rectifique el camino y limpie a esta empresa. No volvamos al ciclo de estatización ciega que podrá sonar en el discurso como soberanía pero que en la práctica es lo contrario.
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