La soberanía no es algo dado naturalmente. No siempre está en el corazón del otro entregarla pues no siempre hay ganancia ajena. Dios nos da su gracia pero al hombre hay que exigirle soberanía. Esto podría enunciarse como ley general pero no siempre es evidente. En las Américas (con s para que se me entienda) sabemos esto bien, hemos tenido que ganarnos la soberanía con grandes esfuerzos y sacrificios: guerras y traumas. Excepto quizá Brasil, que no tuvo guerra de independencia, pues se independizaron por el beneplácito del emperador de Portugal. Se evitó así una guerra ineludible.
Hoy en día la dependencia de un estado sobre otro no se da de manera tan evidente. Está implícita en las relaciones mercantiles y en la disparidad tecnológica. Es pues deseable que los países latinoamericanos, que son históricamente dependientes, que desarrollen sus propios medios tecnológicos y su mercado. Solo así se podrá, paulatinamente salir de esa asimetría.
Hay la voluntad y la fuerza (posiblemente en estado bruto) de realizar esta titánica labor. Hay en la región, sin embargo, discursos un tanto patológicos que desestiman por completo la soberanía. Por ejemplo tenemos al candidato Flávio Bolsonaro, hijo de quien intentó hacer un golpe de estado en Brasil. Afirma que desea la intervención de Estados Unidos en Brasil pues desea entregarle sus recursos naturales. Así también quiere incurrir en la selva Amazónica, creando un desierto a su paso. Quiere, pues, convertir a Brasil en un desierto y en una colonia, básicamente lo que era Algeria en 1930. Con el debido respeto a los argelinos pero ¿Quién en su sano juicio pudiendo ser Francia decide ser Algeria? Quizá la falta de trauma independentista causa que este discurso se propague, pero no es un camino que desean atravesar.
Pero me centraré en México que es donde conozco mejor. En el post anterior de este blog mencioné que México necesita una “expropiación de capital”, lo cual creo que sonó un tanto incendiario de las relaciones comerciales. Mi intención es otra. Recuerde el lector que aquí se hacen ensayos de teoría, a veces los términos acuñados no son los más precisos. Así también recordará el lector que el capital no significa solamente dinero, sino que es un término más abstracto. Se trata más bien de una relación social que, ante suficiente desnivel, se antepone a la moralidad y permite considerar a una persona superior o inferior a otra. Mi deseo no es que cesen los tratados comerciales con otros países: me gusta ir a Starbucks y usar tenis Nike. Sin embargo se debe apuntar a acrecentar el capital nacional. Esto implica mejorar las condiciones materiales para una situación de prosperidad. Para poner una mejor alegoría, si el trabajo vivo es un río del cual fluye mucho hoy en día hacia fuera, yo quiero poner una presa para retener algo de ese valor en el país. Dicha presa debe estar conformada por empresas que tienen la infraestructura y dinero dentro del país.
Tengo en mente el ejemplo concreto de dos empresas nacionales: Volaris y Viva Aerobus. Ambas fundadas después del año 2000 y con inversión nacional. Empezaron con una operación pequeña que fue creciendo de manera paulatina. Ofrecen un servicio barato y de buena calidad, ciertamente no de lujo. Hoy en día concentran el 70% de los vuelos nacionales y tienen así mismo bastantes rutas internacionales. Así pues, es posible crecer una empresa desde poco. Es deseable tener los servicios que ofrecen y que el dinero que generan pague impuestos localmente.
Yo creo que la estrategia entonces es hacer crecer empresas locales de manera estratégica, siempre dentro de un marco abierto. Si bien debe ser bien recibida e incentivada la inversión extranjera, no debe anteponerse a la prioridad.
Hoy en día el capital tecnológico es crucial en el mundo. México por su parte no tiene grandes contendientes en este sector. Es entonces deseable introducirse estratégicamente en industrias de interés nacional. Se me ocurren cuatro sectores estratégicos.
- Es de interés nacional tener una empresa de inteligencia artificial. Aunque personalmente no utilizo habitualmente esta herramienta, si he visto y percibido su utilidad e importancia. Para mi, fenomenológicamente me parece una mejora a los buscadores de internet. Hacen más fácil ir de no saber a saber sobre un tema. Sin embargo, también automatizan trabajo intelectual, lo que ha puesto a la gente en vilo. Sea como sea, ha generado un impacto en la sociedad que me parece va a perdurar y será aceptado y adoptado en varios sectores. Ahora bien, al ser un procesador de lenguaje y al interactuar con seres humanos es de suma importancia tener control del lenguaje utilizado. No sabemos las bases ideológicas que tengan los grandes modelos de lenguaje. Puede ser que dichos modelos sean ajenos a toda forma de ideología pero el ser humano que utilizará dichas herramientas impondrá e interpretará el lenguaje de una manera ideologizada. Hay que tener la capacidad de cambiar su lenguaje. Podríamos confiar en las grandes empresas que ya han desarrollado dichos modelos, pero los detalles de programación nos estarán cerrados y no sabremos si se adecúan a nuestro país. Dichos modelos se programan en lenguajes y herramientas de código abierto que son gratuitas, por ejemplo PyTorch. Así también las ideas para construir los modelos son accesibles en internet, hay ya artículos que presentan el panorama de los programas utilizados por las grandes empresas. Un equipo de programadores competentes lo puede construir. Lo complicado entonces es tener la base de datos enorme necesaria para entrenar dichos modelos y el proceso de entrenamiento del modelo. Así también hay que tener bastante poder de procesamiento, es decir, hardware que corra dicho programa. Es, sin embargo, perfectamente viable construir dicha empresa en el país.
- Es de interés nacional tener una empresa de autos eléctricos. La industria automotriz está cambiando. Con el advenimiento de los autos chinos así como los eléctricos, hemos visto grandes cambios y reestructuraciones. En México lo vivimos de cerca con el cierre de la fábrica Civac de Nissan en Morelos. Era una fábrica histórica, inaugurada en 1966. Ante tal aciago panorama pienso que se puede reciclar la fábrica para producir coches eléctricos de una marca mexicana. El transporte eléctrico es hacia donde se está moviendo el mercado y sería conveniente estar dentro. Es deseable que la movilidad no sea contaminante. Además posiblemente sea la norma en un futuro no muy lejano. Además de esto, ya existe una marca de coches eléctricos de Bolivia, por lo que no es descabellado desarrollar una marca propia.
- Es de interés nacional construir una computadora cuántica. Ha visto lo que puede hacer la inteligencia artificial ¿lindo eh? Por potente que parezca la IA está confinada, por construcción, a una clase de problemas computacionales llamados polinomiales designados P. Estos problemas son para los que existe un algoritmo que se resuelve en tiempo polinomial. Los problemas algorítmicos dependen siempre de un número n que lo determina en específico. Por ejemplo, si tiene una gráfica con n nodos o un número con n dígitos y desea encontrar los ciclos Hamiltonianos o factorizar dicho número, el número de pasos depende n. Si el número de pasos de un algoritmo va como n^a donde a es un número constante, entonces el problema está en P. Hay problemas para los que el número de pasos es 2^n, estos les llamamos de tiempo exponencial. Ahora bien, una computadora habitual (o clásica) puede resolver un problema si está en P. Si el tiempo que toma resolver un problema es exponencial, ninguna computadora, ni siquiera las supercomputadoras pueden resolver esos problemas para n lo suficientemente grande. En rigor si pueden, pero les tomaría un tiempo geológico (miles de años) resolver un problema. Hay una clase de problemas que contienen a P llamado NP. Los problemas NP que no son P toman un tiempo exponencial en resolverse. Sin embargo, para una computadora cuántica algunos problemas NP pueden resolverse en tiempo polinomial. Es decir, puede uno adentrarse al conjunto de problemas irresolubles para una computadora clásica. Entonces, toda la computación clásica es un caso particular de la computación cuántica. Se abre así un poder computacional sin precedentes. Es relevante en nuestro mundo actual, pues hay algoritmos que cuentan con la imposibilidad de resolver los problemas fuera de P. Hoy el tema es académico pero un día, puede que no tan lejano será un tema geopolítico.
- La tecnología aún no existe, pero es de interés nacional (e internacional) construir un reactor de fusión nuclear. La cantidad de energía liberada por el proceso natural de fusión de átomos ligeros es mucho mayor que la de fisión de átomos pesados. En este último proceso se basa la tecnología nuclear usual. La fusión es un tanto más compleja. Ya existen bombas de fusión que obviamente liberan muchísima energía, pero no de forma controlada. Existe también la tecnología que puede contener un proceso de fusión de forma controlada, llamado Tokamak. El problema es que el Tokamak libera menos energía de la necesaria para su funcionamiento. Produce cero energía neta. Ante un Tokamak que no sirve, se ha propuesto mejorar a los Tokamak. Así también hay propuestas alternativas. Yo creo que hay mucha área para innovar y proponer ideas alternativas. Puede que el lector no lo sepa pero México solía ser referencia mundial en física nuclear, ya que tuvimos a un gran exponente de esta área: Marcos Moshinsky. El trabajo de Moshinsky se centra en la descripción de núcleos pesados que, al ser complejos conviene más usar consideraciones de simetrías en vez de una descripción exacta. En cambio, el problema de fusión se centra en núcleos ligeros de simple descripción. Aún así el precedente está ahí y debe aprovecharse.
Así pues, hay proyectos concretos que México puede implementar para robusteces su soberanía y capital tecnológico.
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